miércoles 30 de noviembre de 2011

El Caballero de Paris



El Caballero de Paris nació bajo el nombre de José María López Lledín en el pueblo de Vilaseca de la municipalidad de Fonsagrada, provincia de Lugo-España, un 30 de Diciembre de 1899. Sus padres eran pequeños productores de vino, Manuel López Rodríguez y Josefa Lledín Mendez.
José María López Lledín arriba a La Habana-Cuba el 10 Diciembre de 1913 a la edad de 12 años a bordo de la embarcación alemana "Chemnitz". Empezó a trabajar con un tío y un cuñado, quienes habían llagado a Cuba en 1910. López Lledín trabajo en múltiples empleos: En una tienda de la calle Genios, en una florería, fue sastre, vendedor de libro de leyes, mesero en los restaurantes de los hoteles Inglaterra, Sevilla, Manhattan, Royal Palm, Salón A y el Saratoga.
José María López Lledín se convierte en "El Caballero de Paris" después de ser arrestado en 1920 y condenado a El Castillo del Príncipe, se dice que por un crimen que no cometió. Aunque el origen de su seudónimo es muy desconocido, El Caballero frecuentaba La Acera del Louvre y se dice que de ahí nació el seudónimo. Una anécdota cuenta que esperando con un ramo de rosas la llegada de su amada e hijos, que venían a su reencuentro en la habana, le llego la noticia del hundimiento del barco y por eso desde entonces se le veía extendiendo rosas a cuanta dama pasaba por su lado. Otros dicen que tomo el nombre de la película de la época “Monsieur de Paris”. Lo cierto es que decía que la Habana era “bien parisina" que allí “hubo mosqueteros, corsarios, reyes y porque no un caballero o Lagardiere”.
El Caballero de Paris deambulaba por las calles de la Habana con un portafolio con papeles en blanco, no recibía dinero de nadie que le era desconocido y en retorno le ofrecía una tarjeta con pinturas de su propia mano, nunca viajo fuera de la ciudad que lo acogió como su Loco Oficial. En múltiples ocasiones fue arrestado y se le corto el emblemático pelo que los distinguía. En 1941 fue recluido en Hospital siquiátrico de Mazorra y tal fue la reacción pública que se emitió una Orden Presidencial para que fuera puesto en libertad a escasos días de su reclusión.
En 1953, El Caballero de Paris, en unión de otros “habitantes de las calles” incluyendo el no menos célebre "Bigote de Gato" y "La Marquesa", fueron invitado por ese pionero de la televisión cubana que fue Gaspar Pumarejo, para que sirvieran de jueces en su show de televisión "Escuela de Televisión", al finalizar el programa, Pumarejo extendió $20 a cada uno. Cuando le extendió el billete a "El Caballero", dijo con hidalguía: Ni mi conciencia ni mi condición social me permite tomar ese dinero”

In 1949 dio una entrevista a la revista Bohemia donde dijo: “Soy el Rey del Mundo porque siempre el mundo está bajo mis pies”
El 7 Diciembre de 1977 fue finalmente internado en pleno deterioro de su estado mental en el Hospital psiquiátrico de Mazorra hasta su muerte. Falleció ocho años después en Julio 11 de 1985 a la edad 86. Su sepelio fue simple, no amigos, solo familiares cercanos, fue sepultado en el cementerio de Santiago de las Vegas y posteriormente trasladado al convento de San Francisco de Assisi, donde una estatua de bronce a la entrada le recuerda por siempre.
Ad Guerra
Link a un video sobre "El Caballero de Paris"

miércoles 9 de noviembre de 2011

En un artículo de Waldo González López, cabalgando llega hasta mi puerta un fantasma de La Seguridad del Estado Cubano.

En la época temprana de los años 90’s  andaba con un manuscrito de textos, diría yo inocentes, bajo el brazo en mi pueblo Santa Cruz del Norte, cuando conocí a Fausto Adolfo Martí, hijo del conocido poeta Adolfo Martí Fuentes,  y hermano de Carlos Martí Brenes, viceministro de cultura de Cuba en los 90’s. Fausto estaba convenientemente viviendo en el pueblo y se presentaba de vez en cuando en mi casa con la intensión de compartir textos, de ahí nació una amistad custodiada por el ojo amonestador de mi esposa, que siempre lo presintió como una persona de poca fidelidad y ligero en las palabras, pero yo andaba en los años de mi juventud, que como es sabido por muchos, me llevaron a APAL (Asociación Pro-Arte Libre) a finales de la década de los 80’s y no reparaba en Fausto más que a un hombre en busca de “las palabras”. Fausto de aprendiz de poeta pasó a activista de derechos humanos y en poco tiempo ya militaba en un grupo que cambió de nombre  y se dividió en varias ocasiones, junto a Héctor Castañeda y José Antonio Fornaris.  En el año 1991 mi hija Keyla, de tres años de edad, contrajo una enfermedad viral que le producía fiebre cada 15 días, que después de muchos estudios fue diagnosticada y le prescribieron penicilina benzatinica, que no era posible conseguir en las farmacias cubanas.  En una de esas conversaciones de sillón que sostenía con Fausto, sin otra intensión que el desahogo, le conté sobre la penicilina benzatinica y a los pocos días se apreció en mi casa con un frasco y posteriormente con otro, y en adición a algunos que yo pude conseguir en el mercado negro, terminó el tratamiento de 8 inyecciones.
En el  año 91, Fausto incrementó su actividad dentro de los grupos de pro-derechos humanos donde cubría los sucesos de Alamar en el caso María Elena Cruz Varela de Criterio Alternativo. El día  21 de Noviembre de 1991 llegó sorpresivamente a una casa en la playa de Guanabo donde me encontraba de vacaciones, visiblemente maltrecho, golpeado según él en Alamar, pero no ensangrentado como se conoció fuera de Cuba en este artículo .
(http://www.sigloxxi.org/Fisura/braga-13.htm)
  Para hablar en privado nos fuimos a dar una larga caminata, tiempo que aprovechó mi esposa para extraer de su mochila una grabadora de bolcillo y una libreta de notas de las cuales se hicieron trascripciones del contenido (aún en mi poder), por lo que supimos que de hecho Fausto era un Agente de la Seguridad del Estado, esa fue la última vez que vi a Fausto Adolfo Martí en persona.
Agosto 13 de 1992, en un juicio militar, bajo la Causa # 20, el Gobierno cubano condenó a tres civiles; al Dr. Omar del Pozo Marrero a 15 años, a Víctor Reynaldo Infante Estrada a 13 años y a Carmen Julia Arias Iglesias a 9 años; y a un miembro del aparato de seguridad del Estado, el subteniente, Julio César Álvarez López, a 19 años, todos por revelación de secretos de Estado. Este documento de denuncia puede encontrase en www.directorio.org, bajo el Link: Directorio Democrático Cubano, 2007, ver página 79, Fausto Adolfo Martí. El gobierno había infiltrado en sus organizaciones a Héctor Castañeda, Fausto Adolfo Martí y José Antonio Fornaris. Fausto Adolfo Martí se radicó en Islas Canaria con el título de “publicista” nada menos que para "PUBLICITUR", posteriormente comenzó a pintar y resurge en la Habana, en el 2000, con varias exposiciones entre las que más se destacan, para nuestro interés, dos en el museo nacional de los CDR en el 2009. Reside en la actualidad en Guayaquil-Ecuador.
En 1993 surge el caso de la  embarcación cubana que naufraga en Cozumel-Quintana Ross, México donde mueren 10 de sus ocupantes y otros 8 fueron regresados a Cuba, a Santa Cruz del Norte, donde le facilité las  entrevistas que se agencias de extrageras de prensa, entre ellas EFE y REUTER, ver (EL PAIS). Después de las entrevistas hay un boicot de los productos Mexicanos en EU, dirigido por los exiliados de Miami, que puso en riesgo el voto para el TLC de los senadores cubanos de la Florida, por lo fueron regresados a México, Agosto 29 de 1993 y posteriormente recibidos por EU, a donde también se trasladaron los cadáveres, suceso muy conocido por esta comunidad. Todo esto me situó en el centro de una controversia de estados (MEXICO-CUBA-EUA). A raíz del Maleconazo, y posterior a mis reportes sobre la Masacre del remolcador 13 de Marzo (1994), al parecer en ajuste final de las cuentas, tuve la habitual visita de la Seguridad del Estado donde entre otra cosas  me dijeron “hemos hablado contigo ya tantas veces y no haces caso, que te vamos a dar por donde más te duele” a primera instancia no capté la profundidad de la advertencia, posteriormente en la entrevista, uno de  ellos (que eran 5) me dice: “eres un mal agradecido” y al preguntarle la razón, me dice: “por lo que hemos hecho por la salud de tu hija” y le dejé saber que yo sabía que se referían al medicamento que me había provisto Fausto, en lo cual no había pensado hasta ese momento,  hubo un silencio momentáneo, de ahí en adelante mi mundo se fue en blanco y negro, no supe cuanto demoró la entrevista, solo pensaba que pudieron poner algo en la penicilina y matarla o dejarla parapléjica. Esto únicamente puede compararse a un padre que sabe que su hija estuvo tan cerca de un depredador sexual que pudo tocarle el pelo, las manos, las entrepiernas, pero quiso dejar para otro tiempo el resto. Llegué a mi casa y le dije a mi esposa que preparara todo, que nos íbamos, y tres días  después, el 21 de agosto de 1994 salimos ilegal de las costas de Santa Cruz del Norte en una embarcación. He pretendido olvidarlo todo por 20 años, pero me ha sido imposible porque el fantasma de Fausto me ha llegado cabalgando en este artículo de Waldo González López (http://fausto-adolfo-marti.artelista.com/) ahora en Miami, que me lo presenta renovado como un pintor, con otra cara, otra mano donde la crueldad se aplica con pinceles y colores tiernos. Recientemente en mi reencuentro inevitable con el fantasma de Fausto (en Facebook), le he escrito a su perfil la siguiente nota, con la que quiero cerrar estas palabras y finalmente olvidar, porque después de ver la obra, prefiero recordar  a Fausto “el pintor” que a Fausto el hombre. Un hombre puede hacer su obra buena, más una obra no puede hacer a un hombre bueno.“Esperó que la vida te haya dado la medida justa de las cosas, ni paz ni guerra extrema, para morir o vivir por algo
Adalberto Guerra
Nov.8.2011
Velamenes@gmail.com

Correspondencia
(De: Fausto Adolfo para Adalberto)
Guayaquil, 9 de noviembre de 2011.
CARTA ABIERTA DEL FANTASMA AL FANTASMÓN.


Sr. Adalberto Guerra:
Han pasado 20 años desde que lo conocí y continuo recordándole como un talentoso joven poeta del lugar donde vivía en ese entonces. Es indudable su interés por la literatura pues aún hoy vuelvo a saber de usted, pero en este caso no por su poesía, sino por la capacidad narrativa de que hace gala el cuento que me dedicó recientemente en su blog.
Construir literatura desde su subjetividad no se le da tan bien como la poesía y pretender hacer historia sin profundizar antes en los temas que escoge, no creo sea un buen camino para alcanzar notoriedad, más bien, esta falta de rigor lo puede convertir en el amplificador idóneo del mensaje de aquellos a los que cree repudiar. El Sr. José Antonio Fornaris me ha distinguido en varias ocasiones con trabajos muy parecidos al suyo. Extraña coincidencia esa que lo une a usted y a ese señor. A él nunca me he tomado el trabajo de responderle, en su caso lo hago más por el asombro que por el tema que sugiere. Hace años que lo oigo y ya a estas alturas de mi vida, si le soy sincero, me da igual las opiniones de los individuos como usted y de la mitología donde mecen sus frustraciones y olvido. 
Solo recuerdo haberle hecho el bien siempre que pude, lo cual veo no ha olvidado y reconoce en sus líneas, por lo que sobran las explicaciones que no le debo. Le aseguro que nunca registre sus pertenencias como hizo su esposa con mi mochila, supongo que obnubilada por la paranoia. Ignoro de que importantes pruebas pudo hacerse en tal robo, pero créame que tampoco me interesa mucho el asunto, más bien le sugiero que haga públicos tan valiosos documentos a fin de dar algún halo de credibilidad a su relato.
No me arrepiento de haber resuelto en su momento esa medicina que le hacía falta a su hija. Hacer el bien supongo que compensará siempre cualquier desaire u ofensa suya. Eso que sugiere de que podría haberla envenenado o contaminado es digno de quien lo piensa y no de mí, la mejor prueba con la que cuento no es su agradecimiento, sino que supongo su hija está viva. El juicio que me interesa es el de Dios y créame duermo tranquilo. Desconocía hasta hoy todo ese resentimiento y mala voluntad de su parte, pero no puedo hacer nada al respecto y tampoco me importa mucho.
Desgraciadamente toda esta historia no se ha terminado aun de escribir, así que le sugiero espere el final para hacer resúmenes. Por suerte para mí y para mi familia supongo no todos piensan como usted que he muerto y soy un fantasma. Una búsqueda en Google con mi nombre completo le ayudarán a convencerse que usted encaja mejor en esa definición o perfil. 
Como veo le han gustado mis pinturas, lo que reconoce indirectamente en sus despreciables e injuriosas líneas. Espero no tener que valerme de incidentes de este tipo para promoverme como pintor y desearía que a usted no le hagan falta para que lo reconozcan como poeta o alguien se decida a leerlo.
Sin más.
Fausto Adolfo Martí.




(De: Adalberto para Fausto Adolfo)
Palm Beach Florida. 
Noviembre 9 de 2011.


Tengo lamentablemente que comunicarle Sr. Fausto que lo que usted leyó no es un relato, cuento o inventiva narrativa, donde lo incluyo, aunque presiento que sería de su agrado que lo fuera, porque  en los cuentos se distorsiona la realidad y al menos eso, le proporcionaría un escape de la realidad que sigue siendo su pasado. Las historias que son bochornosas duelen hasta el papel en que se escriben, como me duele usted profundamente. 
No me gastaría yo una letra o pensamiento en un personaje que tenga su semblanza. No figura usted en una lista de odio, porque no la tengo. En el final de mi artículo (era un artículo) le dejó el olvido como puente para que viaje usted hacia la luz, si tiene fuerzas. Sorprende que no se defienda de la realidad empírica que es, haber sido (o ser) un Agente de la Seguridad del Estado. Difícil será para Fausto explicar la resurrección de Fausto, lo que bien pudiera ser su reaparición en Cuba en el 2009. Admiro su obra por encima del hombre. No ha negado usted lo de la medicina, cosa que me agrada, como tampoco ha negado que la obtuvo del mismo cuarto oscuro donde le daban órdenes. 
Si hablamos de fantasmas le diré Fausto, que amo esta muerte donde me recuerdan con amor, que es más justa que estar vivo y ser recordado con encono. Nadie ha ido a la cárcel por mí, no tengo pasado, puedo morir en paz, ¿puede usted Fausto? Le invito a que publiquemos su carta y la mía (todas) en el sitio que elija, a ver si da usted un paso hacia la luz.
Sobre google, poniendo su nombre he encontrado cosas buenas y malas, las últimas son menos, pero pesan más en mi balanza, su obra es buena, más las obras de un hombre es el peso completo de su vida. Poniendo mi nombre en google: tiene razón, me da un fantasma con unos libros publicados (dos), nadie me busca o me maldice, lo que me hace un fantasma feliz.
Con todo respeto.
               Ad Guerra.


(De: Fausto Adolfo para Adalberto)
Guayaquil, 10 de noviembre de 2011.


Pensé responderle de inmediato su mensaje al recibirlo, pero después de analizar su contenido decidí esperar unas horas a fin de poder discernir sus verdaderas intenciones tras esta, llamémosla, provocación digital tras veinte años de silencio.
Coincidirá conmigo que la publicación en su Blog de este artículo donde trata de hacerse mi víctima y su reproducción en Facebook no podían quedar sin una adecuada respuesta dejando clara mi posición, pero no le daré más valor que el que día a los artículos publicados por Fornaris y a los que no hace referencia alguna en este segundo mensaje. No será conmigo con quien hará meritos para sus ambiciones. 
Sus argumentos para iniciar este tardío debate después de 20 años no termino de verlos con claridad, ni cuál es su verdadero propósito tras este falso arrebato ético con el que pretende aleccionarme o dictarme cátedra de moralidad. En fin que no le debo ninguna explicación. Desgraciadamente no entiendo bien el lascivo lenguaje de los perros y no suelo actuar por impulsos entupidos, ni aguijoneado por situaciones imprevistas.
Usted ya hizo público el asunto así que no se a que nuevo espacio promocional pretende llevarlo. Lamento decirle que no soy su camino a la fama, ni la escalera a sus ambiciones personales.
Me perdona, pero no soy tan ingenuo como para dejarme dictar la agenda de lo que debo o no debo hacer por usted y ponerme a darle explicaciones. Dar mi versión de lo que sucedió realmente en aquel entonces sería caer en su juego. 
Sus opiniones le repito me tienen sin cuidado así que haga lo que le parezca. Escriba lo que escriba y destile el veneno que destile, no le serviré de puente para salir de su mediocridad.
Mi primera reacción fue de asombro, en esta segunda parte comienzo a ver más claro su juego. Mal le debe ir económicamente con la poesía cuando necesita echar mano a un incidente de hace veinte años para comer supongo. No es mi caso y le comunico que este es el fin de nuestra comunicación. 
Le deseo suerte y que Dios lo ayude.
                     Fausto Adolfo Martí.




(De: Adalberto para Fausto Adolfo)
Palm Beach 10 de noviembre de 2011.


Sr. Fausto:
Al inicio de todo esto pensé que me encontraría a un Fausto humanizado en la pintura, pero en fin, los colores que usted conoce son apliques que el tiempo o las manos dejan en las paredes, que las mismas manos manchan o borran y yo venía pensando en los colores imperecederos. No le ofrecía más que borrar de su mejor cuadro, (su vida) la mancha que lo arruina.  Lamento que en un impronto cierre la puerta de su tumba sin que al menos diga unas palabras de despedida al vivo que fue, o al fantasma que deja levitando. Veinte años son mucho tiempo para usted, creo que más largo le han resultado 19 a Julio César Alvarez López y a los otros de la causa # 20 de agosto 13 de 1992. Usted pretende que el tiempo borre, yo pretendo que el tiempo sane, dos cosas muy distintas. 
Nada tiene que explicar sobre lo que sucedió porque las explicaciones son para los hombres que ponen luz donde hay sombras y no para los que ponen sombras donde hay luz. No me complazco en su respuesta pávida, asustadiza, más bien me apeno por usted. Ya habrá un tiempo para responderse así mismo, tal vez nunca llegue y siga el silencio escalando en las sombras de sus cuadros (que son muchas) y entre tanta sombra finalmente pueda enterrar ese fantasma que le habita los hueso. 
No lo uso a usted, como refiere en su carta, para afamarme, paladeó una vida meritoria, más bien humilde, sin que me persiga el pasado, ni busco en la literatura esconder al hombre que fui. ¿Qué otra riqueza digna pudiera un hombre pedirle al hombre que ha sido? Hay un momento donde no esta la pluma o el pincel y el hombre entra en conversación con el hombre, no hay en esos momentos para mí bochorno.
Sobre el Sr. José Antonio Fornaris, lo vi dos veces en mi vida, siempre en su compañía, y no hay cosa que tenga que decir,  más bien es usted quien tiene, que viene del mismo saco y comparten el esqueleto de un mismo fantasma. Por favor, no caiga en mi juego, siga en el suyo, el que le dictan la sombras que lo han acompañado por más de veinte años, no se gaste el tiempo en tratar de  entender “el lenguaje lascivo de los perros” que es para gente que entienden a los perros, que de hecho, ladran cuando un fantasma pasa. La próxima vez que ladren mis perros, les explicare que hay fantasmas míseros.
Adiós para siempre Fausto, yo le perdono, y con esto le bajo misericordiosamente los parpados.
                       Ad Guerra. 




(De: Fausto Adolfo para Adalberto)
CARTA ABIERTA II.
Guayaquil Noviembre 10 de 2011

Sr. Adalberto Guerra.
Comienza a ser largo y aburrido nuestro desencuentro, pero cada mentira, debe tener su respuesta y no será usted el que me dicte clases de sabiduría con una hoja de servicios tan pobre. A parte de montarse en una lancha para huir de Cuba no conozco otro merito que no sea literario en su pacifica vida, por lo que me extraña de dónde saca la autoridad con la que habla y aconseja.
Creo que hace honor a su apellido y le garantizo una larga guerra si es lo que se propone. También tendrá su artículo si es ese su interés. Al parecer no sería muy interesante y nadie ha querido hacerlo. El asunto no merecería atención de mi parte, pero no me deja otra vía que recordarle que Jesús dijo que, “el que esté libre de pecado, tire la primera piedra “y su vida no es tan inmaculada como trata de hacernos ver. No podemos tirar piedras al tejado del vecino si el nuestro es tan frágil.
Solo le voy a aclarar para que en la próxima ocasión se ajuste más a la realidad que:
 1-Que nunca declaré ni participé en el juicio que menciona (falso) y de ello podrán dar fe los implicados en el asunto.
2-De la paliza de que fui objeto por las turbas hay testigos que pueden confirmarlo, (usted me vio días después de haber sucedido) y por lo tanto la sangre de que habla no estaba ya en mis ropas. Quizás Ángela Herrera y otras personas presentes en su casa le puedan explicar si hubo sangre o no. La duda que trata de sembrar sobre el asunto es propia de la falta de rigurosidad y totalmente subjetiva, amén de su falta de carácter innata. Por suerte cuento con el certificado que me hizo un médico independiente y con numerosos testigos del hecho.
 3-Mi exilio de más de 9 años en España es un hecho y no un paseo turístico como trata de hacerlo ver. Mi hermano no pese a su afirmación nada tuvo que ver en este asunto. Si no lo sabe, desde entonces y aun hoy no nos hablamos ni mantenemos vínculo alguno.
4-Fui redactor de textos publicitarios en la Empresa PUBLICITUR durante varios años (fácil de verificar), por lo que tampoco me regaló ningún título de publicista como maliciosamente afirma. Después de estas mentiras me molesta profundamente de que hable de luz y verdad.
5-Regresé a Cuba en el 2000 y no en el 2009 como dice. Este es otro aporte suyo a mi biografía.
 6-Las medicinas que le di para la enfermedad de su hija salieron del botiquín de mi hermana que tuvo a su hijo enfermo por esa época y no en ninguna oscura oficina como imagina usted o trataron de hacerle ver esos 5 agentes de que habla y que ante su conveniente sugerencia de que había sido yo su intermediario prefirieron callar. Yo podría decir si asumo su falta de rigor que en esa ocasión usted fue reclutado y su misterioso viaje preparado rápidamente ante la premura de eventos que coincidieron en el tiempo (Captura de la Red Avispa). No sea ridículo.
 Como ve ante tantas invenciones no me quedó otra cosa que pensar que se trataba de un cuento y no de un artículo como pretende hacer ver.
“No importa si hablan bien o mal de ti, lo importante es que hablen“, reza una frase célebre, me hace un favor y estoy seguro que este mes se incrementarán las visitas a mi pagina Web gracias a usted que tuvo la gentileza de incluir mi link en su Blog.
También debería agregar a su historia que si no fui encarcelado en esa ocasión (aunque si retenido por 2 semanas en Villa Marista) y si le dieron a mi madre la de opción de sacarme del país fue en consideración a mi padre. Mi pasaje a España fue pagado por una amiga personal de mi madre. Supongo que me preferían mejor fuera del país que es lo mismo que del juego. Me anulaban como oponente y des caracterizarme como persona. Detenerme solo hubiera ayudado a hacerme de un mejor curriculum político.
Des caracterizar a los oponentes potencialmente más peligrosos siempre es más rentable que encarcelarlos y “a enemigo que huye puente de plata“ todo el que contribuya a lograr este objetivo, supongo será premiado de alguna forma y usted lo está haciendo muy eficazmente aun que desfasado en el tiempo por lo que no tendrá el éxito que espera, creo yo. Tal parece que Fornaris debe de estar de vacaciones o se jubiló. No hay nadie más interesado que yo por que algún día se sepa la toda la verdad de este asunto, pero aun así no regresaría nunca a la política, esa etapa quedó atrás, prefiero el arte y su libertad a tener que tropezarme nuevamente con esa fauna de arañas y oportunistas cobardes donde lo sitúa su propia historia personal junto a otros molestos insectos. Las manchas de mi vida como llama usted, podrían ser el color de sus ropas de gala si hubiera hecho algo más que poesía cuando estuvo en Cuba y turbios intentos de periodismo ahora que está lejos.
Busque usted la luz de la que habla y que se nunca ha visto. Continúe en su felicidad de fantasma intrascendente, protéjase usted y a su familia como lo mejor que siempre ha sabido hacer. Dedíquese a la poesía ya que en su momento demostró que no tiene lo que hace falta tener para otro tipo de actividad. Oiga, investigue y respete antes de juzgar a nadie. Yo haciendo honor a mi apellido hoy y siempre tendré “en la frente la estrella que ilumina y mata“Solo se trata de la estatura.
Sin más.

Fausto Adolfo Martí.


(De: Adalberto para Fausto Adolfo)
Palm Beach, Florida.
10 de noviembre de 2011

Al final de nuestro desencuentro espero las palabras que siempre han faltado de usted. No hay en mi artículo tantos errores, como tanta oscuridad hay en su vida. Estaré de acuerdo en hacer las correcciones de mi escrito en su totalidad, cuando queden explicados en su totalidad los espacios flacos que pueblan su historia. Por ejemplo: ¿De dónde sacó Julio César Álvarez López que usted era un infiltrado en los grupos?, sí no era cierto, ¿Por qué el encausamiento? ¿Cómo es que la seguridad del estado sabía que usted me dio el medicamento? ¿Cómo es que regresa usted a Cuba (en el 2000) y aún puede exponer con la anuencia de la UNEAD y la UNESCO?, ¿No es PUBLICITUR una empresa cubana? y ¿Cómo puede un opositor genuino (digamos que lo fuera) prestarse para exposiciones en el museo nacional de los CDR?, nada menos que en el museo de los CDR, habrá una foto de usted sin duda a la entrada, póngalo también en su ficha biográfica. ¿Cómo un tipo (tan a diferencia mía) “que tuvo lo que tenía que tener” que pasó "dos semanas en Villa Marista", le faltó lo que debía tener para rechazar exponer en un evento donde participaba Raúl Roa en el 2009? ó ¿Es que el artículo de presentación en su página está lleno de falsedades?, usted siempre tratando de silbar en dos idiomas Fausto.
Alimenté la esperanza de estar equivocado, hasta que me llegó ese artículo de presentación que exhibe en su página (de Waldo González López), que en vez de arrojar luz, llena de sombra su persona, y no creo que le hace daño el artículo de Waldo, se hace daño usted de andar donde andaba.
En cuanto a mi techo, le diré que exhibe un cristal limpio desde adentro (desde siempre), que a veces se empaña cuando pasa en vuelo algún fantasma sucio. Cuanto me gustaría pensar que todo ha sido un golpe de mala suerte que le dio la vida, pero los espacios en blanco que ha dejado su silencio me gritan lo contrario. Golpe de mala suerte; Gastón Baquero y Reinaldo Arenas, que no entran en Cuba ni después de muertos, usted siempre tan capaz Fausto de evadirlo todo.
No me enfrasco con usted en una guerra larga como dice, sino en una guerra necesaria (por cierto, para usted). Sólo espero que le haga honor a su apellido y en vez de cubrirlo con silencio, desnude su historia en las palabras. Esta guerra no puede herirle, darle muerte, no se muere dos veces. No regrese a la política, regrese a la vida.
Mi familia está a buen recaudo (gracias), sigue siendo la misma familia que lo recibió un día y se apena de verlo deambular como un espectro. La literatura me sigue acompañando, y sí, continuo vistiendo de gala, que me resulta de más clase que el invisible velo verde-olivo que lo cubre a usted, remuévalo. Hágase usted mismo en las palabras sinceras un asidero para Fausto. No pida, gánese el respeto.
De usted, con respeto anticipado,
                  Adalberto Guerra.
                  Velamenes@gmail.com

DESPUES DE ESTA CARTA FINAL, NOVIEMBRE 10, NO RESPUESTA DEL Sr. FAUSTO ADOLFO MARTI SE HA RECIBIDO.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Nota periodística: El avión que cayó en Chipiona (para Omar R y Juan Carlos Romero)

Recientemente tuve acceso a una foto que me compartieron mis coterráneos de Santa Cruz del Norte (mediante Facebook) donde aparece en el área de Chipiona-Santa Cruz del Norte la nave “Santa María” de la compañía Aeromarine West Indies Airways, que aparentemente tuvo que aterrizarpor algún motivo en el área.
La foto es de incalculable valor histórico, “Santa María”
fue el primer avión que volara en una aerolínea Internacional

con salida de los Estados Unidos, la ruta cubría de Key West (Cayo Hueso) a la Ciudad de La Habana, iniciándose en Noviembre 1 de 1919. Esta ruta prestaba servicio diario por un costo de 3 dólares el pasaje y tenían capacidad para 11 pasajeros, más la tripulación que era un mecánico y el polito. Los U.S. Navy F5L de dos motores, convertidos en aviones de pasajeros, fueron adquiridos por un total de 50 mil dólares. Originalmente en 1919 solo operaban dos aviones, el Santa María y La Niña y debido al éxito de la ruta, se incorporaron las naves, Columbus, Balboa, Ponce de León y Mendoza, para un total de seis naves queprestaban servicio diario, acortando el

tiempo de viaje de 6 horas en bote a una hora y media por aire, todo un lujo de historia relacionada con nuestro país, los ciudadanos de La Habana acudieron al malecón masivamente para ver aquel primer vuelo.

Nuestro amigo Omar Ricardo Rodríguez Martínez, me comento, que se decía, que esta nave al caer en Chipiona era pilotada por una mujer, no datos de alguna mujer piloto fue encontrado en los archivos de la Aeromarine Plane & Motor Company (tengo una copia de la lista de pilotos, pero no hay mujeres en ella),de hecho, todos los archivos de aviación de los Estados Unidos reconocen a Amelia Mary Earhart como la primera mujer piloto en el año 1922.
Ahora bien, no me resulta extraño que fuera una mujer la que pilotara el

Santa María, porque no todos los datos están en orden, por ejemplo, no hay reportes de este accidente en los archivos de aviación de los Estados Unidos, que debe haber ocurrido entre el 1 de Noviembre de 1920 cuando se le otorgo a Aeromarine West Indies Airways la licencia de trasportar correo y paso a llamarse Aeromarine West Indies Airways and U.S. Postal Service, y entre el año 1922 cuando, esta nave en cuestión, fue asignada a vuelos entre Detroit-Cleveland y Miami-Florida (ver Foto). El primer accidente serio reportado por la ruta Key West-La Habana fue la perdida del Columbus en Enero 13 de 1923, a veinte milla de las costa de La Habana, en ruta hacia Key West, donde mueren cuatro pasajeros, entre ellos dos niños de 3 y 5 años de edad y 5 personas sobrevivieron al siniestro. Dos cosas pudieron haber pasado con la falta de datos sobre lo sucedido al Santa María: primero, el accidente fue encubierto de la opinión pública para no alarmar a los pasajeros, siendo este un método nuevo de viajar, o segundo; el accidente fue menor y no hubo daños mayores que reportar, aunque en la foto que origino toda esta investigación se vea un ala de la nave severamente dañada. Sea un motivo u otro, ya he solicitado información usando la foto del Santa María en la costa de Santa Cruz del Norte-Chipiona.

Como dato curioso, estas naves estaban equipadas de una jaula con dos palomas mensajeras que eran el método de comunicación en caso de emergencia, pues para entonces no habían radios de comunicación que tuvieran el alcance de trasmitir señales a largas distancia hasta más tarde en la década del 30 cuando Collins Radio Company introdujo el radio receptor que se usara en los aviones de la segunda guerra mundial. Una vez que se suscitaba algún contra tiempo el piloto soltaba las palomas con un mensaje atado, lo que originaba la tarea de rescate, fotos de esta jaula pueden apreciarse aquí al pie de la nota. Nada, que Chipiona tiene la suerte de tener historias como esta y todavía ustedes se preguntan el por qué de mi Idilio.
Nota en la nota: Dedicado Juan Carlos Romero y Omar Ricardo Rodríguez Martínez.

martes 1 de noviembre de 2011

Lo pusieron a dormir


Así mataron al abuelo. El abuelo tenia tantos años que ya había olvidado la fecha de su nacimiento y el nombre de los hijos que tuvo y las historias que contaba. Se había encerrado en su cuarto y gradualmente perdió la habilidad de caminar y después la habilidad de reconocer a la gente y finalmente toda habilidad humana. Alguien comento una tarde, -Hay que ponerlo a descansar- a descansar de qué -me preguntaba, si estaba allí en su inmovilidad mirando al techo hacia tanto, sin hacer otra cosa, mirando al mismo punto, tal vez a alguna tela de araña o algún dibujo imaginario, pero mirando sin pestañar al mismo punto como quien vela el salto de una bestia feroz, o la entrada de la muerte por algún agujero del techo. -Ponerlo a dormir-, decían, como si fuera un perro enfermo y no había padecido de nada, solo de vejez y estaba allí con la boca abierta sin emitir queja alguna; esperando tranquilo la muerte.

La tarde que lo “pusieron a dormir” trajeron muy temprano una caja de tablas con la misma hechura rustica de la caja en la que enterraron al piloto, como hecha por las mismas manos y la acomodaron sobre una mesa del patio y allí se quedaron aguardando los enterradores en silencio. Ya le habían rezado tantas veces que las mujeres estaban roncas de la seguidilla de sus oraciones y tenían las rodillas peladas del suelo de cemento y los ojos hinchados de llorar a quien aún no había muerto y se hacía tarde y estaba allí aún mirando al mismo punto. Le trajeron entonces a un Cura, de no sé donde porque no había Curas en Santa Ana de Viajacas; ni predicadores, pero trajeron un Cura y estuvo a solas con él y le pidió que confesara y no hubo confesión, ni secreto, ni dijo cosa alguna sobre las monedas y se hacía tarde y en el patio los enterradores aguardaban en silencio. Entrada ya la noche le pusieron colonia, trajeron agua y le mojaron los pies y las palmas de las manos y le embadurnaron le barbilla con jabón y le afeitaron y aún seguía allí con los ojos abiertos mirando al techo como resistiéndose a la muerte, como si dijera -espera, tengo aún cosas que decir-, mas no decía nada y estaba lejos como en profunda meditación o sueño y se hacía tarde. Pusieron entonces una sábana blanca sobre el piso de cemento y lo colocaron sobre el piso frio y se sentaron a esperar y finalmente en una exhalación se dejo llevar en brazos de la noche o lo arrastro la más súbita de las pulmonías sin decir nada y aunque hubiera dicho – espera, tengo aún cosas que decir-, ya era tarde y se lo llevaban de prisa los enterradores.

lunes 31 de octubre de 2011

En temporada de la muerte de mi madre


Yo tenía los ojos en esa foto de niño
como los ojos vidriosos de un toro entristecido,
como solo en la tierra tenía yo los ojos
en esa foto en la que mi madre clavó dos alfileres
con la finísima delicadeza de una campesina;
que queriendo huir se quedó allí cuidando mi alma tanto tiempo
que envejeció sin cambiar sus prendas interiores,
como animal atado a un árbol envejeció mi madre,
yo la miraba con los ojos vidriosos de haber llorado mucho,
sola como una baliza olvidada en medio de las aguas.

Yo le tejí un vestido oscuro para su viudez
y lloré con ella sin saber a quién
por los muerto de la casa,
en la casa donde no había muerto gente alguna,
yo le leí Job Treinta y ella tornó su cara hacia la luz y se fue yendo
como una niña de regreso a casa
con los ojos vidriosos de haber llorado mucho.

Yo he llorado a mi madre
y ciertamente he llorado al que tuvo un día duro por igual,
una vida dura,
le he llorado públicamente como un hombre,
como un hijo enfermo,
mas ella andaba como buscando alguien o algo
olvidado en la vasta región de su memoria,
no me miró, no me maldijo o dijo nada
y entró riendo para siempre en los cuartos interiores de la muerte.

De: Cazadores de la sombra del ave.

jueves 20 de octubre de 2011

Yo que llegue a ver temporada de mi muerte


Hay una temporada en que el hombre enmudece y muere
y se cava en el pecho para enterrar la lucidez, un hueco,
hay un tiempo en que los amados tuyos
te abandonan en los manicomios
y tienden a desconocerte
y un tiempo en que se vuelven a la codicia,
los hombres pobres codician cosas simple,
la lucidez de otros o cosas simples,
pero hay un tiempo en que se muere
y la lucidez cesa
y los amados queman tus fotos con bochorno
y te entierran en el patio de sus casas por bochorno.
En una temporada así viniste tu
y no te percibió mi ojo enfermo,
yo era un extraño en hombros de un extraño
que conducía mi cuerpo a parte alguna y no te vi
yo no te vi porque los hombre
en estas temporadas mueren
o fingen estar sordos.

Mi madre me enviaba cartas
y panecillos de su indigencia, desde otro tiempo supongo
porque me hablaba de la muerte de alguien
que yo sabía muerto hacía tiempo,
mi madre residía en el estado
y el estado era anciano
y los ancianos prefieren cosas simples para moderar la mente.
Nunca escapó por el corredizo
que unía mi casa con su casa,
literalmente no había unión alguna
porque los ancianos prefieren cosas simples como la soledad,
yo le hacía señas, me aprestaba a correr con sus huesos,
más ella nunca abrió, o huyó de sí.

La casa de los amados míos esta en un hueco
que cavaron los antepasados de mis antepasados
para esconder su lucidez,
que murieron y fueron enterrados
por desconocidos hombres o por amados suyos
en el corredizo que unía mi casa con sus casas.
Los amados míos que me hacían muerto
cortaron los árboles que había plantado yo hacía tiempo
para demarcar los límites que me pertenecía de la lucidez;
más estaba severamente enfermo
en la temporada en que vino mi madre
por el corredizo que unía nuestras casas
y yo no abrí, no estaba yo dentro de la habitaciones
que había enlucido para el recibimiento de los míos,
había desorden y extraños versos que no habría escrito yo
en los tiempos de la lucidez,
no estoy seguro si fue realmente así
porque me he visto recostado a mi madre
en una foto de aquella temporada
en que Dios me vio flaco y retraso mi muerte.

De: Cazadores de la sombra del ave